El Ministerio de Agricultura ha puesto en marcha un plan para la modificación de las normas de calidad de una decena de productos alimentarios con el objetivo de reforzar la trazabilidad, la calidad y el control de los mismos en defensa de los consumidores. El cambio considera también el beneficio que una mayor información y transparencia puede suponer para la propia industria de cara a sus ventas, tanto en el mercado interior como en el exterior.

Estas actuaciones, señala el secretario general del departamento, Fernando Miranda, responden a la necesidad de poner al día la actual normativa, que en muchos casos ha quedado vieja por los avances de los procesos de fabricación derivados de las nuevas tecnologías. Las nuevas normativas no afectan a los etiquetados nutricionales, competencia de la Agencia Española de Consumo, Sanidad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

«Las nuevas normas no afectarán la información nutricional, que depende de Sanidad.»

Entre los principales productos sobre los que se plantean los cambios, destaca, en primer lugar el aceite de oliva. Ya se han desarrollado los primeros trabajos con los responsables de la industria, la Asociación de Envasadores y de Exportadores, con el objetivo de mejorar la trazabilidad. La idea es que el consumidor pueda conocer todo el proceso de su elaboración a la vez que se garantiza la calidad y el control de los aceites. La normativa no contemplará cambios en el actual sistema de panel de cata reconocido por España y por la Unión Europea, que se utiliza para diferenciar la calidad entre un aceite virgen y un virgen extra. La Administración, el sector y las universidades llevan años trabajando sin lograr un nuevo modelo de cata convincente para todas las partes.

Otra disposición sobre la que también se han iniciado los trabajos es la referida al pan, ya que la normativa en vigor data de 1984. La nueva regulación afectaría a aspectos como definiciones sobre la masa madre y variedades de panes como integrales, artesanos o de pueblo. También incluirá la exigencia de informar al comprador cuando un pan ha salido del horno más de 24 horas antes.

Aperitivos, leche y miel

Junto a estas dos producciones, la revisión de normativas afectaría igualmente a otros sectores como los de las conservas -con un gran peso las importaciones elaboradas en países como China Perú o Marruecos-, las galletas, para cremas, caldos o sopas. Y también en una amplia gama de productos que se califican como aperitivos donde destacan las patatas fritas.

«La revisión de normativas afectaría igualmente a otros sectores como la leche, la miel, las conservas, las galletas, cremas, caldos o sopas y una amplia gama de aperitivos.»

Al margen de las norma de calidad, la Administración agraria tiene abierta la línea de la exigencia del origen en el etiquetado de los productos en el marco de las disposiciones comunitarias donde se deja libertad a cada Estado miembros. En ese sentido, las demandas del sector, hasta la fecha, solamente se han centrado en leche y miel. En leche, el Gobierno aprobó la obligación del etiquetado del origen por un real decreto el pasado mes de septiembre y el mismo entrará en vigor el próximo día 24 tras un plazo de cuatro meses dado a las industrias para dar salida sus existencias y disponer de nuevos envases. Para la leche producida y envasada en España, bastará con señalar Origen España. Cuando el país de ordeño y envasado sea diferente, será obligatorio señalar ambos. En el caso de de productos derivados con presencia láctea, se exigirá el origen de la leche cuando la misma suponga el 50% del peso de ese producto.

En la miel, Agricultura ha recogido las demandas del sector productor en su anteproyecto de real decreto y en esa línea, la nueva disposición exigirá poner solamente el país de origen de la miel cuando toda proceda de un solo país. Si el contenido de un envase es mezcla de miel varios países, se exigirá señalar el porcentaje de miel procedente de cada uno.

Vidal Maté

Fuente: diario «El País»

Fotografía: F. Alvarado (EFE)

 

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