Cebollas cutivadas, almacenadas y envasadas  en  seis municipios de la zona de Fuentes de Ebro, en la provincia de Zaragoza, caracterizada por su fértil suelo y  un microclima estepario, ventoso y con escasas lluvias.

Su cultivo data de la época de los romanos y fueron los árabes quienes construyeron una red de acequias en esta comarca que todavía se conserva y utiliza. La producción de esta singular y exquisita hortaliza ha ido pasando de padres a hijos hasta la actualidad y, desde 2010, cuenta con Denominación de Origen Protegida.

Con un tallo grueso, forma globosa en la raíz y ligeramente alargada hacia el cuello, su coloración externa es blanco paja y sus capas internas blancas.

Se caracterizan por su sabor suave, escaso picor y están compuestas por capas tiernas y suculentas. Su contenido en agua es superior al de otras cebolla, por esta razón son mas tiernas al comerlas y su retrogusto no permanece en la boca tras ingerirlas. No pica ni es indigesta y se consumen preferentemente crudas. Son muy saludables, idóneas para ensaladas y para caramelizar sin necesidad de añadir azúcar por su dulzor natural.

Se recolectan desde finales de julio hasta diciembre/enero y, desde el año pasado, se celebra en el mes de septiembre el Día de la Cebolla Fuentes del Ebro con el fin de divulgar las bondades de este alimento.

 

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