Con la llegada del verano y el buen tiempo, cambiamos nuestras rutinas habituales e incluso, durante algunas semanas, de residencia.

Por lo general, estos cambios afectan a nuestra dieta, pero esto no quiere decir que en verano debamos descuidar nuestra alimentación. Además, el buen tiempo y la gran variedad de frutas y verdura de temporada son una buena oportunidad para comer más sano.

Veamos cómo:

Vacaciones en un hotel:

Si vamos a alojarnos en un hotel o similar, tenemos la ventaja de ir a “mesa puesta”, pero no por ello debemos comer en exceso o de forma inadecuada. Algunos consejos:

En los desayunos:

-Optar por pan tostado con jamón serrano y tomate o fiambre magro (jamón cocido y queso fresco, por ejemplo) antes que por la bollería o las galletas. Otra buena alternativa son los cereales acompañados de yogur o leche fría.

-Disponer de fruta fresca y cortada es la excusa perfecta para incluir una ración en el desayuno.

-Reservar los desayunos más contundentes (a base de huevos fritos, bacón, salchichas…) para días concretos o bien compensarlo en la comida principal, haciéndola un poco más ligera.

Generalmente, la modalidad del “Todo Incluido” hace que tomemos bebidas alcohólicas, zumos, refrescos, helados… fuera de horas. Tenerlo pagado no implica tener que abusar de este tipo de alimentos o bebidas.

Buffet libre: Para lo bueno y para lo malo, comemos “con los ojos” y, en muchas ocasiones, nos llenamos el plato con alimentos que comeremos sin ganas o dejaremos. Es preferible servirse raciones pequeñas y levantarse a repetir si nos quedamos con hambre.

Procurar servirnos en las ingestas principales una ración, o al menos una guarnición de verdura, ya sea cruda (en forma de ensalada) o cocinada (en forma de puré o entera)

Los postres dulces (helados, tartas, pasteles…) no deberían sustituir a la fruta fresca, y menos a diario. Si vamos a tomar este tipo de postre, podemos tomar primero una pieza de fruta y posteriormente una ración más pequeña del postre dulce.

-Vacaciones en la segunda residencia

Esté donde esté situada nuestra “segunda residencia” (playa, montaña, entorno rural…) el buen tiempo nos brinda una ocasión única y que debemos aprovechar para practicar ejercicio físico al aire libre. Pasear por la orilla del mar, jugar a palas en la arena, dar paseos por el campo a buen ritmo, subir al monte, realizar tareas de campo o jugar con los niños de la casa son solo algunos ejemplos de cómo podemos realizar ejercicio físico de forma saludable y entretenida.

Además, es un buen momento para cuidar nuestra alimentación:

-“Abusar” de los tomates de temporada: en ensalada, en puré, en forma de gazpacho o salmorejo… Además de refrescarnos, nos aportará fibra, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes y beneficiosas para la salud.

-Incluir legumbres en nuestra dieta: Las altas temperaturas y comer fuera de nuestro domicilio habitual no deberían ser una excusa para dejar de tomar legumbres. Si bien es cierto que los típicos potajes apetecen más en invierno, con legumbres se pueden preparar sabrosas ensaladas (de lentejas, de garbanzos…) en las que podemos incluir verduras, cocidas en conserva, consiguiendo así platos frescos y sanos.

-“La barbacoa” no deberíamos usarla solo para asar chuletas, chorizo, morcilla o productos con excesiva grasa. Las carnes magras también quedan sabrosas a la parrilla y muchos pescados también. Es una forma estupenda de cocinar sin grasa y de que los niños (y los mayores) coman un pescado azul como son las sardinas, o algunas verduras, como berenjenas, tomates….

-Disponer de fruta fresca de temporada: Melocotones, nectarinas, paraguayos, cerezas, ciruelas, melones, sandías… La fruta de verano es variada y deliciosa (tres raciones al día).

-No abusar de los helados: Aunque es cierto que llevan leche en su composición, también suelen tener otros ingredientes como chocolate, grasas vegetales hidrogenadas, azúcares… que los convierten en alimentos muy calóricos, especialmente si se consumen en demasía. Optaremos por porciones más pequeñas que suelen ser suficientes para saciar el gusanillo del helado.

Una alternativa para no tomar helados a diario pueden ser los granizados de fruta natural: podemos batir fruta con hielo picado o preparar polos con zumos naturales de fruta. Colorido, refrescante, sano y barato.

En cualquier caso, sea cual sea nuestro destino de vacaciones, incluso si nos quedamos en casa en verano, la relajación de los estrictos horarios que nos acompañan durante el resto del año nos permitirá comer con los nuestros y potenciar hábitos saludables entre los más pequeños, disfrutando de la comida en familia.

Laura González

Dietista de Gastronomía Baska

 

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