Comienza el buen tiempo y, con él, las ganas de comer productos frescos como frutas y verduras crudas, además de todo tipo de ensaladas. Eso sí, al no estar cocinados, el riesgo de ingerir algún alimento contaminado es mayor durante esta época, ya que los microorganismos perjudiciales pueden proliferar más fácilmente, pudiendo afectar directamente a nuestra salud.

CÓMO SE PRODUCE

La llamada “contaminación cruzada” es una de las causas más comunes de intoxicación a través de la alimentación, ocasionando molestias como la gastroenteritis, vómitos o incluso fiebre. Consiste básicamente en la transmisión de bacterias de un alimento contaminado, generalmente crudo, a otro también crudo o cocinado y puede realizarse tanto por contacto directo como indirecto, ya bien sea a través de las manos o por el uso de utensilios de cocina compartidos.

Aunque puede ocurrir en cualquier punto de la cadena, ya sea en origen, transporte, almacenamiento, etc, como consumidores sí que hay ciertas pautas que podemos llevar a cabo para evitarla. Y es que el contacto directo de alimentos, el hecho de conservarlos incorrectamente en nuestro frigorífico o una posible inadecuada manipulación aumenta el riesgo de que éste se produzca en nuestra propia casa.

REGLAS PARA EVITARLA

Gran parte de las intoxicaciones alimentarias producidas por este fenómeno podían haberse evitado. Por ello te enseñamos varias claves para mantenerla a raya.

1- En el frigorífico

• Mantenlo a una temperatura adecuada. Para una correcta refrigeración, el frigorífico debe estar en torno a 4ºC, mientras que el congelador ha de mantenerse a -18ºC.

• Separa los alimentos crudos de los cocinados. Los primeros deben ir en la parte inferior del frigorífico, en los cajones especialmente diseñados para favorecer su conservación, mientras que los cocinados deben colocarse en las baldas superiores.

• Conserva los alimentos por separado y herméticamente. Tanto los ya cocinados, como los alimentos crudos como carne y pescado, deben permanecer alejados unos de otros mediante tuppers herméticos, o en su defecto film transparente, para evitar el goteo o cualquier otra opción de contaminación.

• Deja espacio entre ellos. Evita que estén en contacto directo y también que toquen las paredes del propio frigorífico.

• Si tienes sobras, no dejes los alimentos cocinados mucho tiempo fuera de la nevera. Por el contrario, si todavía está caliente el plato que acabas de cocinar, has de esperar a que enfríe para volver a introducirlo en su interior.

• Descongela en el interior del frigorífico. Lo más recomendable para evitar un posible contagio es que descongeles directamente dentro de la nevera y no al aire libre.

• Limpia y revisa la nevera al menos una vez a la semana. Deshazte de las bacterias con una buena limpieza, seca bien la superficie para que no aparezca moho y repasa el estado de tus alimentos.

2-Durante la manipulación de los alimentos

• Lávate las manos frecuentemente, durante todo el proceso, ya sea en el momento de preparación como el del cocinado en sí.

• Intenta no utilizar los mismos utensilios para alimentos crudos que cocinados.

• Lava bien y desinfecta todo lo que sea susceptible de ser tocado por distintos alimentos, como las tablas de cocina. Esto implica también algunos pequeños electrodomésticos como las batidoras y licuadoras, que pueden presentar fácilmente pequeños restos de usos anteriores.

• Evita en lo posible la madera. Este material presente tanto en cucharas, como tablas y platos es más propenso a la acumulación de microorganismos en su interior debido a las pequeñas muescas o grietas que presenta.

• Lava bien la fruta y la verdura previamente. Cuando contienen restos, como por ejemplo de tierra, es importante que los elimines antes de introducirlas en el frigorífico.

• Desinfecta periódicamente, tanto la mesa común como las superficies donde se suelen trabajar o guardar los alimentos.

Fuente: diario El Mundo

Fotografía: diario El Mundo

http://www.nosvemosencasa.elmundo.es/trucos-del-hogar/como-evitar-la-contaminacion-cruzada-de-los-alimentos