Un grupo de expertos mundiales en salud pública se han unido para formar ‘Action on Sugar’, desde donde lucharán contra la epidemia de la obesidad, exigiendo que se reduzca la cantidad de azúcar que la industria añade a los alimentos, sin ninguna justificación.

La idea es desarrollar un programa para reducir gradualmente la cantidad de azúcar en alimentos y bebidas no alcohólicas. De esta manera, el público no notará drásticamente las diferencias de sabor. La disminución del azúcar puede ser de 20 a 30% entre tres y cinco años, un plazo razonable para los expertos, para los que esta política lograría que la población ingiera aproximadamente 100 kcal por día menos, lo que reduciría enfermedades crónicas asociadas al sobrepeso.

“Una persona puede reducir la cantidad de azúcar que añade al café o al té, pero ese azúcar que agregamos a nuestra comida representa una pequeña fracción del azúcar oculta que comemos”, dice Katharine Jenner, nutricionista y directora de la campaña ‘Acción on Sugar’. “Para realmente hacer una diferencia en nuestra dieta , instamos a los fabricantes de alimentos para ayudarnos a comer menos azúcar”.

Combatir la obesidad

Los fabricantes son un factor clave para el éxito de esta iniciativa de salud pública, que busca también proteger a los niños, un grupo particularmente vulnerable, afectados por la industria de marketing que promociona alimentos con muchas calorías. La idea se inspira en otra similar que se aplicó a la sal en Reino Unido a partir de la Segunda Guerra Mundial. El “Consenso Acción sobre Sal y Salud” logró un reducción del mineral. Y ha seguido con sus objetivos. En la última década, Reino Unido redujo 15% (entre 2001-2011 ) y la mayoría de los productos que se venden en supermercados tienen ahora hasta 40% menos que antes, lo que ha evitado unos 6.000 accidentes cerebrovasculares y muertes por ataque cardíaco cada año, con su respectivo ahorro en costes del sistema de salud.

“Debemos hacer frente a la epidemia de obesidad, tanto en el Reino Unido, como en el resto del mundo”, exhorta el profesor Graham MacGregor, presidente de Action on Sugar. “Otras iniciativas han fallado y debemos comenzar un plan coherente y estructurado para reducir lentamente la cantidad de calorías que consumen las personas. Este es un plan sencillo que no tiene por qué afectar a la industria de alimentos”.

El añadido de azúcar en los alimentos de preparación industrial se lleva a cabo incluso con el pan. “El azúcar no tiene ningún valor nutricional”, afirma el doctor Aseem Malhotra, cardiólogo y director científico de ‘Action on Sugar’. “Aparte de ser una de las principales causas de la obesidad, hay serias evidencias de que la adición de azúcar en los alimentos aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, el síndrome metabólico y el hígado graso. Ante esto se debe proteger especialmente a los niños de este peligro. La industria alimentaria debe reducir inmediatamente la cantidad de azúcar, en especial en los alimentos de los niños, a los que persiguen con la publicidad masiva de bocadillos y bebidas de gran aporte de calorías”.

El catedrático de Epidemiología Clínica de la Universidad de Liverpool (Reino Unido), Simon Capewell, va más allá: “El azúcar es el nuevo tabaco. La epidemia de obesidad ya está generando una enorme carga de morbilidad y muerte. La obesidad y la diabetes ya le cuesta al Reino Unido 5.000 millones de euros cada años y, si no se regula la industria de los alimentos, el coste será diez veces mayor para el año 2050”.

El Correo