El bacalao es un pescado blanco con una larga tradición culinaria debido a su gran versatilidad. Se caracteriza por su textura delicada y un sabor muy característico. Tras la merluza, es uno de los pescados más consumidos en Europa. Muy nutritivo, es recomendable en una dieta saludable y equilibrada. Se aprovecha todo, lomo, vientre y cola, pudiéndose cocinar de muchas maneras, en todo tipo de platos fríos o calientes, entrantes, ensaladas, sopas, con arroz, como plato principal…

Vive en los mares fríos del Atlántico Norte, entre 4 y 6 grados y hay un gran cantidad de variedades. Aunque se puede consumir durante todo el año, su temporada es de finales de otoño a la primavera.

Plato nacional de Portugal, los vascos lo introdujeron en España en el siglo XVII. Cuando iban a la pesca de la ballena a Terranova o al Gran Sol también capturaban bacalao. Los pescadores comprobaron que se salaba y se secaba muy bien (bacalao en salazón), conservándose durante un largo tiempo. No sólo pasó a ser indispensable en el menú de los marineros sino que, gracias a la salazón, comenzó a ser consumido en zonas alejadas de la costa.

Bilbao, en cuyos muelles se desembarcaba el bacalao, se convirtió en el siglo XIX en el enclave principal en el comercio de este pescado. Por esta razón, en Bilbao se idearon múltiples especialidades culinarias (pil-pil, a la vizcaína, el ajoarriero, en tortilla, porrusalda, Club Ranero). Aunque el País Vasco y Cataluña son las comunidades donde más se consume, otras muchos lugares cuentan en su tradición con platos autóctonos elaborados con bacalao.

Con un bajo contenido en grasa tiene un menor aporte calórico, sólo proporciona entre 55-60 kcal por 100 gr. Es rico en Omega 3 y aporta vitaminas A y D y minerales como el fósforo y el potasio, rico en yodo. De hecho, el aceite de su hígado es muy rico en estas sustancias y se suministraba el aceite crudo a los niños como complemento alimenticio. Sus proteínas lo hacen indispensable en épocas de crecimiento y desarrollo. Además, los antioxidantes naturales como el magnesio, zinc y selenio son muy beneficiosos contra el colesterol alto.

 

 

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