Los productos integrales van haciéndose un hueco en la cesta de la compra del consumidor español y el pan elaborado con harina no refinada, que incorpora salvado y gran cantidad de fibra, se une a esta tendencia. En 2005, el consumo de pan integral en nuestro país fue de 161.708 miles de kg. Diez años después, en el pasado 2014, su consumo se ha incrementado un 6,33% hasta alcanzar 171.955 miles de kg.

Entre los diferentes tipos de pan integral, el industrial fresco es el que más ha aumentado su consumo en el periodo 2005-2014, según datos aportados por el MAGRAMA (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente). La evolución del consumo de variedad ha sido especialmente positiva en esta década, pasando de un volumen de consumo de 23.986 miles de kilogramos en 2005 a 35.542 miles de kilogramos en 2014, lo que supone un incremento de 48,18%. En cualquier caso, el consumo de pan integral, incluyendo también el fresco y el industrial seco, ya supuso el 10,7% del total del consumo de pan en 2014, es decir, 2,5 puntos más respecto a lo que representaba 10 años antes, cuando suponía un 8,2%.

Para satisfacer la demanda del consumidor, las empresas integradas en la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac) dedican más de un 7% de su producción de panadería a elaborar productos integrales o de harina de trigo más salvado de trigo, lo que equivale a aproximadamente 50.500 miles de kilogramos. No en vano, los asociados de Asemac mantienen un compromiso íntegro con la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad física y Prevención de la Obesidad) y su Código de Autorregulación de alimentos dirigidos a menores, así como con la Prevención de la Obesidad y la Salud (Código PAOS). Un compromiso que se hace patente con la elaboración de productos cada vez más saludables y con mejores valores nutricionales, gracias a la inversión en programas de I+D+i por parte de las empresas asociadas. Una actividad de innovación que ha supuesto, entre otras cosas, la reformulación de recetas en este tipo de alimentos sin alterar las condiciones de los mismos y consiguiendo importantes mejoras en el producto final para adecuarse a las exigencias del consumidor final.

Las tendencias de consumo de variedades de panadería integral varían dependiendo de los países. En el caso de Reino Unido y el Sur de Europa, el consumo de panadería integral supone cerca de un 3%, mientras que en países como Alemania, de gran tradición en el consumo de este tipo de productos, el porcentaje se aproxima al 10%. En cuanto a los países nórdicos, la panadería integral posee una importante cuota de mercado y, entre sus variedades, los productos que incorporan grano entero están presentes en la mayoría de los panes que el consumidor adquiere en el mercado. En los Países Bajos, los panes integrales que contienen un 50% del grano entero conforman el 25% del mercado.

Desde el punto de vista nutricional, la nutricionista y doctora en Farmacia Amil López Viéitez destaca que el consumo de pan integral en sus distintas variedades posee un efecto beneficioso para el organismo ya que “el almidón de los cereales, en especial de los integrales, se transforma lentamente en glucosa en el intestino, sin provocar un aumento brusco de la glucosa en sangre, ni de insulina. La insulina es una hormona secretada por las células beta del páncreas en función del equilibrio existente entre los hidratos de carbono y las proteínas de cada comida”. Por ello, indica Amil López, “los expertos recomendamos la ingesta de pan integral o de semillas”.

Fuente: interempresas.net

https://www.interempresas.net/Alimentaria/Articulos/143612-El-consumo-de-pan-integral-en-los-hogares-espanoles-crece-un-6-3-por-ciento-en-la-ultima.html