Aunque los niños son a menudo reacios a comer verdura, hay que ser persistente y conseguir que sus papilas gustativas se vayan adaptando (según los estudios esto ocurre entre los 6 y 8 años).

Las verduras forman parte de una dieta sana y equilibrada, ayudan a prevenir varias enfermedades y aportan una gran cantidad de vitaminas, minerales antioxidantes y fibra, esenciales para un crecimiento óptimo.

Según un gran número de estudios, la infancia es un periodo fundamental para adquirir unos hábitos alimentarios sanos. Por esta razón, hay que ofrecerles desde sus primeros años una dieta lo más completa posible que incluya las verduras como parte indispensable de la misma.

Es muy conveniente incluir todos los días la verdura en la dieta, bien como plato, bien como guarnición, puré…

Para vencer la resistencia inicial a las verduras hay dos métodos, uno ganarles a través de la vista, mediante atractivas presentaciones, y otra introducir verduras en sus platos favoritos (salsas, tortillas, croquetas, purés…). De esta manera, consumirán verduras sin darse cuenta.

Es muy recomendable dar una apariencia agradable para hacer el plato más apetitoso, ganarles por la vista, jugar con texturas y colores, sobre todo en el caso de los niños. Cuando ya son mayores una buena táctica es combinar platos que no les gustan mucho (que incluyan verduras) con sus favoritos, en definitiva, una comida más equitativa.

En cualquier caso, no debe utilizarse la compensación del regalo, debe adquirir hábitos saludables sin pedir nada a cambio. Además, tampoco es recomendable ofrecerle helados, tartas, flanes, caramelos por su alto contenido en grasas y azúcares.

© Cuidateycomesano 2014