No hay certeza sobre su origen. Los investigadores afirman que es un cruce de naranjo dulce y pummelo proveniente del Caribe, islas Barbados, desde donde se extendió al resto del mundo.

Es el cítrico más grande y más desconocido, su forma recuerda a la naranja, esférica y achatada, y su color más al limón. Es muy peculiar su sabor amargo, menos dulce que la naranja y menos ácido que el limón.

Los pomelos maduran en otoño e invierno por lo que se consumen entre los meses de octubre y marzo-abril.

Se pueden conservar a temperatura ambiente, una o dos semanas, o en el frigorífico, en la parte menos fría.

Sus diferentes variedades se agrupan según la tonalidad de la pulpa, amarillos o rosados.

Beneficios nutricionales       

El pomelo tiene un escaso valor calórico, 39 calorías por cada 100 gramos, y un alto contenido de agua, cerca del 90 por ciento, lo que le da una gran capacidad para saciar.

En su composición nutricional destaca su contenido en vitamina C, óptimo antioxidante, y ácido fólico, fuente de carotenoides o provitamina A y, en menor proporción, calcio y fibra. Respecto a su contenido de minerales hay que señalar el potasio, necesario para la actividad muscular, y el magnesio.

Destaca por sus efectos protectores y curativos. Es recomendable para la arterioscleriosis, la vitamina C protege las arterias, para la insuficiencia cardiaca e hipertensión, para el ácido úrico elevado, la intoxicación hepática, para la diabetes, y, en general, para las infecciones.

Por sus cualidades depurativas y diuréticas y por ser un cítrico rico en vitaminas y nutrientes es muy utilizado en las dietas de adelgazamiento.

 

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