Es un guiso típico elaborado con las verduras disponibles en la huerta durante la temporada al que se incorpora pequeños trozos de jamón o carne. Aunque su popularización es reciente, cuenta con varios siglos de historia. Comenzó siendo un potaje o macedonia donde se mezclaban todas las verduras. La palabra menestra proviene de “minestra” que significa “servir la mesa” y de donde surge también “minestrone” que es una “sopa de verduras”.
Para conseguir una menestra sabrosa y apetecible es importante que los ingredientes sean frescos y variados. Es un plato repleto de vitaminas, minerales y un gran número de nutrientes con un bajo contenido en grasa. En la menestra las verduras tienen que tener el punto exacto de cocción, no pasar de los veinte minutos. Hay que prestar atención al aceite, ya que, aunque las verduras lo absorben en gran medida, no debe aparecer en exceso. La textura tiene que tender más a seca que a acuosa.
Plato popular en toda España, cada región tiene su variedad. En Navarra se hace una singular menestra con verduras de La Ribera de gran calidad presentada en un cestito de hojaldre. En Aragón se emplean numerosas verduras a las que se añade un sofrito de longaniza y tomate, en La Rioja las diferentes verduras una vez cocidas se rebozan con huevo y se fríen antes de unirlas. También es muy popular en otras regiones con ricas huertas: tierras murcianas, castellanas….Hay que destacar la famosa menestra de la localidad navarra de Tudela. Sólo se compone de cuatro verduras cuya producción admite un corto periodo de primavera: alcachofas, espárragos, guisantes y habas, aderezada con ajo.

«La menestra posee un alto contenido de proteínas, grasas saludables que reducen el colesterol y puede reemplazar el consumo de carne.»

El aporte nutritivo varía dependiendo de su preparación e ingredientes. Su contenido vitamínico y mineral depende también del grado de cocción y la cantidad de líquido empleado en la misma. Posee un alto contenido de proteínas, grasas saludables que reducen el colesterol y puede reemplazar el consumo de carne. Son muy buena fuente de fibra que ayuda a bajar el colesterol sanguíneo y combatir el estreñimiento.
Menestra congelada y fresca
La menestra fresca es muy empleada por su comodidad, ya que las verduras vienen lavadas, cortadas y listas para cocinar. Hay que señalar que la congelada es igual de saludable que la fresca, aunque el sabor de la fresca no tiene punto de comparación. La congelada mantiene intactas las propiedades de las verduras, ya que el tiempo que transcurre desde que se corta hasta que se congela es muy escaso. Además, son sometidas a un proceso, el blanqueado, que consiste en limpiarlas mediante su inmersión en agua hirviendo para eliminar cualquier resto de microbios o bacterias.
Las verduras congeladas deben tratarse de una forma especial, de lo contrario podrían perder cualidades que se han preservado gracias a la congelación. No debemos romper la cadena de frío para evitar la pérdida de nutrientes. Nunca hay que descongelarlas antes de cocinarlas y debe hacerse en agua hirviendo. También hay que prestar atención a la fecha recomendada para su consumo. a partir de la cual comienzan a perder propiedades.
 
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