La piña, cuyo nombre proviene etimológicamente del cono o piña de las coníferas por su forma semejante, es el fruto de una planta perenne originaria de América del Sur.

Actualmente es el segundo fruto tropical más cultivado del mundo, por detrás tan sólo de la banana. Necesita para su cultivo unas condiciones ambientales muy específicas: media anual de humedad ambiental de 25-32 ºC y lluvias regulares a lo largo de todo el año, en torno a los 1.000-1.500 mm. Esta fruta, de hojas duras y lanceoladas, fructifica cada tres años.

La piña llegó a Europa en el siglo XVI procedente de América. Su consumo y su cultivo se extendió por todo el mundo y ya, en el siglo XVIII en Hawai, gran productora de esta fruta, exportaron una forma de conservarla más tiempo, el almíbar. Su consumo se ha incrementado progresivamente, sobre todo desde la segunda mitad del siglo XX.

“La piña es muy refrescante, escasa en grasa y proteínas y rica en fibra, vitamina C, ácido fólico y potasio.”

Se puede plantar en cualquier época del año, aunque la mejor época es el otoño y la recolecta principal es desde principios de verano hasta comienzos del otoño. Cuando cambia su color, del verde al amarillo, alcanza su madurez y tiene que ser recogida.

Debemos elegir aquellas sin golpes ni manchas que tengan una corona sana. El color debe tender al amarillo o dorado, con un aroma suave y dulce que desprende la base de la fruta. Es el momento idóneo para disfrutar del equilibrio entre su dulzor y su acidez.

Se pueden conservan en lugares frescos y secos, evitando cambios temperatura. En el refrigerador, por debajo de los 7º  ve sus características mermadas. Una vez pelada, se puede conservar en el frigorífico  cubierta por una bolsa de plástico, pero debe consumirse lo antes posible.

Además de ser deliciosa en fresco o en conserva, es una fruta con múltiples posibilidades culinarias, utilizada en un gran número de recetas dulces y saladas y en bebidas refrescantes, helados, yogures, zumos, etc.

Beneficios nutricionales

Mayoritariamente compuesta por agua, destaca su dulzor y su aporte moderado de calorías (55 por cada 100 g). Es muy refrescante y su acidez limpia el paladar. Escasa en grasa y proteínas, es rica en fibra, vitamina C, ácido fólico, potasio y yodo. Entres sus propiedades medicinales está la de la bromelina, que ayudan a metabolizar los alimentos. Además es diurética y  desintoxicante.

 

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