En la encuesta, el 95% de las personas mayores de 65 años consultadas aseguran comer pan y cereales diariamente, y el 92% también leche. Además, el 85% incorpora fruta a su dieta diaria. En el caso de las verduras, las hortalizas y los tubérculos, solo el 57% manifiesta consumirlos todos los días y el 29% realiza tres o cuatro tomas semanales.

Las legumbres suelen tomarse una o dos veces por semana, tal y como indica el 79% de los consultados. Por su parte, las carnes y sus derivados, y el pescado o el marisco se comen preferentemente una o dos veces por semana, como señala el 61% y 55%, respectivamente. Asimismo, los huevos se consumen en su mayoría entre 1 y 2 veces a la semana. Por último, los productos precocinados o preparados no les interesan. De hecho, el 74% asegura que no los toma. Tampoco los snacks o los azúcares y la bollería industrial forman parte de su cesta de la compra. El 86% nunca los consume o lo hace esporádicamente.

La dieta se complementa

En ocasiones, los mayores complementan su dieta con productos funcionales o modificados. El 51% de las personas consultadas los toma con el objetivo de mejorar su calidad de vida y para prevenir o paliar los síntomas de enfermedades.

Esta preocupación por complementar la dieta tiene mayor incidencia entre los más jóvenes, de los 65 a los 69 años. Después, a partir de los 70 años, cae. Por su parte, las mujeres también son las más interesadas en este consumo, así como quienes disponen de un mayor nivel de renta mensual.

Y ¿qué tipo de productos generan más interés? Los productos bajos en sal (los adquiere el 25% de quienes complementan su dieta) y los bajos en grasas (el 23%). Además, hay otro tipo de artículos que tienen relevancia para estos consumidores: los productos enriquecidos con calcio, con omega-3, los que ayudan a combatir el colesterol y los que mejoran las defensas.

Pocas dificultades

La gran mayoría de los consumidores mayores consultados considera que no tiene problemas para seguir una dieta rica que combine diferentes grupos de alimentos. Solo un 5% de los consultados aprecia algún tipo de limitación.

El perfil de la persona mayor de 65 años que tiene problemas para seguir una correcta alimentación es más femenino que masculino, dispone de una menor renta mensual (por debajo de los 600 euros), valora su estado de salud como malo o muy malo, carece de estudios y vive en hogares formados por miembros diversos, aquellos que no son descendientes directos o entrañan otras fórmulas de convivencia.

Entre los motivos principales que esgrimen las personas mayores que no consiguen tener una correcta alimentación destaca el encarecimiento del nivel de vida (así lo sugiere el 52% de las personas entrevistadas con dificultades) o la pérdida de apetito o padecer anorexia (un 21%).

Estos argumentos varían en función del sexo. Mientras los hombres aducen principalmente la falta de apetito o pérdida de interés por la comida, así como el desconocimiento de cómo prepararla; las mujeres se centran en dificultades económicas como principal limitación.

Ayunos

El déficit nutricional también puede provocarlo el ayuno. Casi uno de cada diez entrevistados reconoce saltarse alguna comida, un problema que tiene una mayor incidencia a partir de los 70 años.

Hay factores psicosociales que acompañan al hecho de saltarse una de las comidas principales del día, ya que se produce en mayor medida entre las personas que viven solas o las que forman hogares con miembros diversos. También entre quienes presentan un mayor deterioro de la salud.

Quienes prescinden de alguna ingesta básica lo hacen en su mayoría de forma esporádica, si bien un 15% reduce la toma de productos todos o casi todos los días. Este grupo de riesgo representa en el conjunto de entrevistados un reducido 1,4% de la población mayor de 65 años.

Los motivos para saltarse alguna comida tienen que ver, sobre todo, con la falta de apetito o con la pereza de cocinar solo para una persona. También los problemas digestivos inciden en la eliminación de las cenas o las dificultades para conciliar el sueño, fruto de malas digestiones.

 

Fuente: Revista Eroski Consumer

http://revista.consumer.es/web/es/20150101/actualidad/tema_de_portada/78030_2.php