Las mandarinas son cítricos originarios de Oriente. Los portugueses, que la conocieron en el Extremo Oriente, la trajeron y la llamaron mandario. Su cultivo no se introdujo en Europa hasta el siglo XIX.

Como todos los cítricos, la mandarina es rica en vitamina C, aunque algo menos que la naranja. También tiene vitamina A y minerales como calcio y magnesio en cantidades bastante importantes tratándose de una fruta. Aporta pocas calorías por su alta proporción de agua.

Destaca su contenido en bromo, un componente conciliador del sueño, lo que la hace un postre muy adecuado para la cena.