A pesar de ser un alimento  básico en nuestra cultura y de estar unido a prácticamente cualquier ingesta que realicemos a lo largo del día, su consumo está plagado de tópicos y, en general, no goza de la buena fama que merece.

Los cereales que componen el pan son la base de una alimentación saludable, por lo que debería estar presente en nuestra mesa, y si es en sus variedades integrales, todavía mejor.

“El pan aporta muchas calorías” 

FALSO

Todos los alimentos aportan calorías, y el pan no es una excepción. Sin embargo, en contra de lo que se piensa, su aporte calórico no es excesivo, ronda las 250 Kcal / 100 g.

El aporte energético del pan proviene principalmente de los hidratos de carbono (almidón), y , en cantidades más moderadas, de proteínas vegetales (unos 8 g / 100 g), fibra (3,5 g / 100 g), vitaminas del grupo B y minerales (fósforo y magnesio).

Habitualmente, la parte más calórica del pan suele ser la que lo acompaña: las salsas en las que lo untamos o los alimentos con los que lo rellenamos  (mayonesas, patés, embutidos…)

 “Para adelgazar, es mejor suprimir el pan de las comidas” 

FALSO

Como ya hemos mencionado anteriormente, el pan no es un alimento calórico en exceso y apenas aporta grasa. Contiene hidratos de carbono complejos y una cantidad moderada de fibra, esenciales para nuestra dieta, y forma parte de nuestra cultura gastronómica (una comida sin pan no sabe igual de bien), por lo que perfectamente puede y debe formar parte de nuestra alimentación diaria, incluso en las dietas hipocalóricas. En estos casos, como sucede con otros alimentos, es recomendable controlar su consumo.

“La miga engorda más que la corteza”

FALSO

En general, se tiende a retirar la miga del pan pensando que es la parte que más engorda, cuando es justamente lo contrario.

Aunque la cantidad de calorías es básicamente  la misma para la miga que para que la corteza (los ingredientes son idénticos), ésta última tiene una cantidad de calorías ligeramente superior. Tras el proceso de panificación, se deshidrata, perdiendo agua, pero concentra más nutrientes.

“Los biscotes engordan menos que el pan blanco”

FALSO

Al igual que lo explicado para la miga y la corteza, el pan tostado o los biscotes contienen menos agua por unidad de peso que el pan tradicional, por lo que, para la misma cantidad, aportarían alguna caloría más.

Lo que sí que es cierto es que resultan más fáciles de cuantificar  (podemos tomar unidades con un peso concreto) que el pan de barra.

Además, la textura de los biscotes o el pan tostado invita menos a untar salsas o a acompañarlo de otros alimentos grasientos, y cuesta más masticar, por lo que favorece la sensación de saciedad.

“El pan de molde es más sano que el pan blanco”

FALSO

Aunque el aporte calórico del pan de molde y el pan blanco es  similar, se puede considerar que el pan de molde aporta mayor cantidad de grasas y azúcares que el pan blanco, por lo que el pan blanco es más saludable.

 “El pan integral no engorda”

FALSO

El pan integral aporta una cantidad de calorías muy similar al pan blanco (la diferencia calórica en una rebanada puede ser de unas 5 Kcal).

A pesar de aportar una cantidad similar de energía, se aconseja su consumo para prevenir el estreñimiento (la fibra acelera el tránsito intestinal), en dietas hipocalóricas (entre otras cosas, favorece la sensación de saciedad), diabéticas (contribuye a moderar los niveles de azúcar en sangre), pobres en grasa…

Otro error frecuente es considerar que el consumo de pan integral está indicado exclusivamente para dietas especiales (por ejemplo, las mencionadas anteriormente). Sin embargo, los cereales integrales, por sus múltiples beneficios (mayor aporte de fibra, vitaminas, minerales…) deberían formar parte de nuestra alimentación habitual.

Laura González

Dietista de Gastronomía Baska

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