La osteoporosis es una enfermedad ósea que se caracteriza por una disminución de la densidad del tejido óseo, lo que aumenta la fragilidad del hueso.

Es la enfermedad ósea más frecuente en España, y para la OMS supone el segundo problema sanitario asistencial en el mundo después de las enfermedades cardiovasculares.

Existen múltiples factores relacionados con el desarrollo de la osteoporosis, tales como el sexo, la edad, el estado hormonal, la genética, el estilo de vida y la alimentación. Se calcula que el factor genético puede contribuir en torno al 80% en la variabilidad de la masa ósea. Aunque la dieta y los hábitos de vida no contribuyen de forma tan decisiva, sí que pueden influir en la salud ósea.

Llevar una dieta equilibrada y seguir unas hábitos saludables (no fumar, evitar el exceso de alcohol y el sedentarismo) pueden ayudar a mantener nuestra salud ósea.

Los huesos, aunque son estructuras sólidas, son estructuras vivas y activas, que continuamente se están remodelando mediante la formación de nuevo tejido y destrucción del antiguo.

La dieta juega un papel importante en la formación y mantenimiento de la masa ósea, ya que hay varios nutrientes implicados en este proceso.

El primer nutriente que nos viene a la cabeza al pensar en huesos es el Calcio. No es para menos, ya que el 99% del Calcio de nuestro cuerpo se encuentra en los huesos y es, por tanto, su principal componente mineral.

Sin embargo, mantener una buena salud ósea no implica solamente un buen aporte de Calcio en la dieta. Además, hay que mantener una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable y tener en cuenta otros nutrientes en la dieta:

Fósforo: cuyo aporte debe ser adecuado pero no excesivo, ya que ingestas elevadas de Fósforo y pobres en Calcio pueden disminuir la densidad ósea en edades avanzadas.

El aporte en ácido fosfórico, azúcar y cafeína de las bebidas carbonatadas (refrescos) y, especialmente, el hecho de que estas bebidas desplacen a la leche en la dieta, pueden entorpecer el mantenimiento de la masa ósea.

Magnesio, participa en el metabolismo del Calcio, contribuyendo al mantenimiento del hueso.

Potasio: algunos estudios, como el Famingham Osteoporosis Study, relacionan este mineral con la densidad de masa ósea, por lo que un buen consumo de frutas y verduras puede contribuir a mantenerla en buen estado.

Vitamina D, directamente relacionada con la salud ósea (aumenta la absorción intestinal y la reabsorción renal de Calcio) y la exposición solar.

Proteínas: Necesarias para formar el hueso, pero en cantidades moderadas y no excesivas.

El estilo de vida también puede contribuir a mejorar el mantenimiento de nuestros huesos. Por ejemplo, se cree que el tabaco puede reducir la densidad de la masa ósea, mientras que, por el contrario, la práctica de ejercicio físico de forma regular puede prevenir la pérdida de masa ósea. (Eso sí, precaución con las posibles caídas y fracturas)

En conclusión, para mantener una buena salud ósea no debemos centrarnos exclusivamente en el aporte de Calcio de nuestra alimentación, sino que es preciso llevar un estilo de vida saludable en todos los aspectos: Dieta equilibrada (elevado consumo de frutas, verduras y productos vegetales, un adecuado aporte de productos lácteos, cantidades moderadas de carnes y pescados y restringir los productos superfluos al mínimo posible), evitar el hábito tabáquico y el exceso de alcohol, realizar actividad física de forma habitual, si es posible con exposición a luz natural (con moderación y protección solar).

De esta manera no solo conseguiremos optimizar nuestra salud ósea, si no mejorar nuestra calidad de vida en general.

 

Laura González

Dietista de Gastronomía Baska

 

 

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