Uno de los quesos más representativo de Castilla y León es el queso de Burgos. Toma su nombre del mercado semanal que se celebraba en invierno y primavera en esta ciudad castellana. Reunía a los campesinos de los alrededores que acudían a vender sus quesos de leche de oveja, también llamados requesones.

” El queso de Burgos es un alimento saludable y natural, contiene un alto porcentaje de proteínas, rico en fósforo y sodio y un escaso aporte energético.”

Es un queso blando (debido a que se comercializa con el suero de la leche), acuoso, de color blanco, fabricado en origen con leche de oveja, si bien actualmente se emplea la de vaca o una mezcla de ambas. El método tradicional de elaboración se basa en la «coagulación ácida» (incorporando a la leche bacterias lácticas y, a veces, también cuajo que provocan la acidificación de la leche y la coagulación de sus proteínas y componentes grasos).

El clima frío de Castilla y su altitud explica el origen de este queso que se puede comer a las pocas horas de elaborarlo, sin necesitar curación alguna. Su caducidad es de diez días aproximadamente, aunque actualmente con la mejora de los procesos productivos se ha alargado hasta los 30 días.

Alimento saludable y natural, contiene un alto porcentaje de proteínas, rico en fósforo y sodio y un escaso aporte energético.

Es un postre idóneo para acompañar con membrillo, nueces, miel… también se emplea mucho en ensaladas.

 

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