Seguramente, alguna vez te has visto en mitad del supermercado tratando de elegir el  producto más saludable entre varios productos similares. Leer las etiquetas con la información nutricional de los alimentos y saber interpretarlas es fundamental para conseguirlo, pero… ¿Sabes cómo hacerlo? ¿Lo estás haciendo bien? Vamos a darte las claves para hacerlo y que te conviertas en un experto en interpretar las etiquetas de los alimentos.

Las palabras «light», «sin azúcar» o «bajo en grasa» intentando seducirte por cada pasillo que recorres, hacen que una tarea tan sencilla como comprar un yogur se pueda convertir en una misión imposible. Además, estas declaraciones que se suelen destacar en el packaging de los productos, pueden estar encubriendo otros ingredientes no tan saludables.  Por este motivo, cuando vamos a comprar al supermercado, existen dos pasos que todos deberíamos realizar antes de escoger cualquier producto.

Paso 1: leer la lista de ingredientes de la etiqueta de los alimentos

El primer paso y, de hecho, el más importante es leer los ingredientes que lleva el producto en la lista de ingrediente de la etiqueta. A la hora de hacerlo, tendrás que seguir estas pautas:

  1. Verificar que el primer ingrediente coincide con el nombre del producto.
  2. Escoger aquellos que tengan pocos ingredientes. Menos de 5 ingredientes está bien, a excepción que sean ensaladas variadas.
  3. Corroborar que el producto contenga como máximo un par de aditivos. Los básicos que permitan la conservación del producto.
  4. Recordar que los ingredientes están colocados de mayor a menor cantidad. Por lo tanto, si entre los primeros ingredientes encontramos azúcares, grasas trans o de palma lo ideal es descartarlo.

Los alimentos que no necesitan envase suelen ser los más saludables. En el mercado encontramos fruta, verdura, frutos secos, tubérculos, pescados, huevos… que no requieren etiquetado. No son alimentos procesados, son alimentos saludables y, además, nos ahorran la tarea de leer el listado de ingredientes de la etiqueta.

Paso 2: interpretar la información nutricional de la etiqueta de los alimentos

El segundo paso es mirar la información nutricional de la etiqueta de los alimentos. Puede ser el punto más complicado. Por este motivo, aquí tienes las claves para hacerlo bien:

  • Elige productos con menos del 5% de azúcares añadidos. Los puedes ver en la primera columna.
  • La fibra debe representar un mínimo del 5%.
  • El producto debería tener menos de 1g de sal por cada 100g de alimento.
  • Controla que las grasas saturadas no superan el 2,5%.
  • Las calorías no sobrepasan las 225kcal por 100g de alimento. Como excepción a este punto, están alimentos saludables como las harinas integrales, los frutos secos, las semillas o el aceite de oliva.

Herramientas que te ayudan a leer la etiqueta de los alimentos

Para muchos consumidores, el hecho de estar pendiente de todos estos aspectos le puede resultar agotador. En estas ocasiones, resultaría de gran ayuda ver un resumen de la calidad del producto en su etiqueta. Por esta razón, existen diferentes iniciativas gubernamentales en varios países para informar sobre las características nutricionales de los productos envasados. El objetivo que persiguen estas iniciativas es que la población pueda escoger más fácilmente alimentos saludables. Así, se pretende disminuir la prevalencia de enfermedades como la obesidad, la hipertensión o la diabetes. Todas ellas son grandes problemas para la salud pública y la economía de los países.

Nutriscore como herramienta para interpretar la etiqueta de los alimentos

En España, por ejemplo, se ha empezado a implementar el Nutriscore.  Cada letra tiene un color determinado. Si el producto obtiene una A sería de alta calidad, que se identifica con el verde fuerte. Contrariamente, si el producto obtiene una E sería de la peor calidad nutricional y se representa con el color rojo.

En el Nutriscore se aplica un algoritmo que penaliza las calorías, las grasas saturadas, el azúcar y la sal. Por otro lado, favorece el contenido de frutas, verduras, fibra y proteínas por cada 100 g de producto. Resulta fácil de entender, es visual y permite comparar un mismo producto entre diferentes marcas. Sin embargo, el alogaritmo de Nutriscore utilizado debe ser mejorado. Algunos motivos son que no penaliza en suficiente medida el azúcar añadido o valora como positivos refrescos edulcorados. También deberá adaptarse a productos compuestos por un solo ingrediente como las harinas o el aceite.

¿Cuál es el mejor sistema para ayudar en la interpretación de la etiqueta de los alimentos?

Actualmente, el sistema más apoyado por los expertos no es el nutriscore. El sistema más apoyado por los expertos es el sistema de los sellos de advertencia, como los que se usan en Chile. Advierten sobre los nutrientes que implican un riesgo directo en la salud pública. Pero tampoco es un sistema perfecto. Con este método, también hay refrescos edulcorados que podrían llegar a considerarse como alimentos saludables por que no requieren ningún sello.

Para ver cambios en la salud de la población general y sobre la prevalencia de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, además de sistemas de advertencia enproductos alimenticios, se requiere invertir más en educación alimentaria. Tanto en el ámbito educativo como en el ámbito sanitario, el familiar y el laboral.

Marisa Burgos

Fuente: Alimmenta

https://www.dietistasnutricionistas.es