Con la llegada del verano nuestros hábitos alimenticios cambian y se alteran tanto por los horarios como por el tipo de alimentos que ingerimos, además, de por salir más a menudo a comer y cenar fuera de casa. Hábitos que podrían perjudicar nuestra salud. De hecho, desde la Fundación Española del Corazón advierten de que en estos meses veraniegos las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 mg. tienden el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio. El abuso de las barbacoas, los helados de nata o el exceso de café podrían provocar un colesterol demasiado alto.

El 70% de los españoles consume helado más de dos veces por semana, las frutas y verduras de verano son una fuente básica de hidratación

El alimento veraniego preferido por los españoles es el helado. Hasta el 70% toma helados en verano una o más veces por semana, según el estudio de Frigo sobre Hábitos de Consumo de Helados en España. Por edades y sexos, los mayores de 35 años consumen helados más de tres veces por semana, los hombres un 65% mientras que un 30% las mujeres. Como curiosidad, el sabor favorito de los encuestados, es el chocolate seguido de la vainilla, la nata y el limón. Al margen del dulce, en España los alimentos más consumidos durante los veranos son: el gazpacho, las ensaladas, la tortilla de patatas y la fruta.

Para intentar llevar una alimentación adecuada durante estos meses estivales, aconsejamos ingerir la mayor cantidad de líquido y priorizar el consumo de alimentos frescos, en particular verduras y frutas, ya que son ricas en agua, vitaminas y minerales afirma Carlos Martínez, CEO de IMF Business School donde imparte un Máster en Calidad, Higiene y Seguridad Alimentaria, a modo de decálogo de consejos:

-Beber agua regularmente durante el día para evitar deshidratarnos. Las frutas y verduras de verano son una fuente imprescindible de agua y destacan por ser refrescantes.

– La Vitamina A, un gran antioxidante que podemos encontrar en alimentos como la leche, la mantequilla, la yema de huevo, la zanahoria, las espinacas, las acelgas, el tomate, el melón, el mango, la lechuga o los pimientos.

– Es recomendable reducir las cantidades de pan.

– El desayuno ideal debería incluir una pieza de fruta, leche o yogur, y un hidrato (pan, cereal o galleta).

En contrapartida, en verano deberíamos evitar esos malos hábitos que al final acaban pasando factura, como:

-Evitar las grasas.

-No recalentar más de una vez la comida preparada.

-No ingerir alimentos que hayan perdido la cadena de frío ya que podrían derivar en una gastroenteritis.

-No comer a diario sándwich para evitar comidas demasiado calóricas.

 

Fuente: diario El Periódico Mediterráneo

http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/tendencias/espanoles-no-cuidan-alimentacion-verano_943066.html