La relación entre la gastronomía y la publicidad a menudo ha generado controversias, especialmente cuando las campañas publicitarias tocan temas sensibles como la cultura, el racismo o los estereotipos de salud. Un ejemplo reciente ilustra bien cómo un anuncio puede desencadenar una reacción negativa. El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, criticó duramente un anuncio de Almax que relacionaba su producto antiácido con la fabada asturiana, un plato típico de la comunidad asturiana. Considerando que faltaba el respeto a la gastronomía asturiana, Barbón pidió que la empresa, Laboratorios Almirall, S.A., retirara la campaña y se disculpara, cosa que hizo la compañía tras mostrar su desacuerdo.

 

Hay otras ocasiones en las que los políticos están en el origen de la controversia. En 2007, el entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, hizo un comentario a la ligera sobre el brécol, asegurando que no le gustaba, y provocó el descontento y la protesta de los productores. No sólo rectificó, sino que apareció días después comiendo brécol en la televisión.

La publicidad en el ámbito gastronómico puede ser un campo minado de sensibilidades culturales, raciales y de salud.

Muchas marcas reconocidas han enfrentado críticas por publicidad percibida como culturalmente insensible o racista. En Nueva Zelanda, un anuncio de Burger King fue criticado por utilizar palillos gigantes para comer hamburguesas, lo que fue visto como un estereotipo insensible hacia la cultura asiática.

Otro patrón notable en la publicidad gastronómica es la perpetuación de estereotipos raciales y de salud. En España, los Conguitos -la popular marca de chocolates-, han sido objeto de debate debido a la representación de un personaje afrodescendiente en su envoltorio, que algunos consideran un refuerzo de estereotipos raciales. En Estados Unidos, marcas como Aunt Jemima y Uncle Ben’s han cambiado sus nombres e imágenes para alejarse de las connotaciones racistas asociadas con sus representaciones anteriores.

La obesidad también ha sido un tema recurrente en la publicidad relacionada con la comida. Anuncios de compañías como McDonald’s y Kellogg’s han sido criticados por mostrar imágenes que podrían promover hábitos alimenticios poco saludables. Estas campañas han generado un debate sobre la responsabilidad de las empresas de alimentos en la promoción de una alimentación saludable y la imagen que transmiten sobre el cuerpo humano.

 

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