Los pimientos de Padrón, conocidos también como pimientos de Herbón, comienzan a recolectarse en el mes de mayo y se alarga la campaña hasta finales de agosto. Recogidos y seleccionados a mano, su sabor y textura los hacen únicos en el mercado.

Son pimientos de pequeño tamaño, entre 5 y no más de 10 centímetros, de color verde oliva. La principal característica es su intenso sabor y el que algunos de ellos resulten especialmente picantes: “Coma os pementos de Padrón, uns pican e outros non” dicen los gallegos.

El pimiento de Padrón, de origen americano, fue traído a España desde América en el siglo XVII. Desde entonces, se cultiva por los agricultores de la zona de Herbón, de generación en generación. Los valles delimitados por los ríos Sar y Ulla, protegidos por varias sierras montañosas, proporcionan unas condiciones idóneas para su cultivo. Se ha adaptado perfectamente a la climatología local, caracterizada por las suaves temperaturas y las escasas oscilaciones térmicas, y al suelo de esta zona.

Los pimientos obtuvieron la Denominación de Origen Protegida en 2010 “Pemento de Herbón”.

Deben mantenerse en sitio fresco para evitar modificar su aroma o color, dentro de una bolsa cerrada. Si se meten en la nevera nos deben estar a menos de 5 grados con el fin de que no se ennegrezcan. Aunque aguantan entre una o dos semanas, es recomendable consumirlos de cinco a siete días desde su envasado.

Se asan a la plancha o se fríen en aceite de oliva, sazonándolos con sal gorda antes de servir, y se comen siempre calientes.

Con un gran valor nutritivo, además de su gran cantidad de agua, contiene un gran porcentaje de vitaminas y minerales. Destacan la provitamina A, E, betacaroteno, folatos, potasio y magnesio.

 

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