El queso es un producto que se puede clasificar de múltiples maneras: por el tipo de leche empleado, la curación, zona geográfica de producción, tipo de corteza, fortaleza de sabor, tipo de coagulación, tipo de producción… En el caso de la curación de los quesos, su clasificación depende de una escala de tiempo y está relacionada con su sabor:

    • En el caso del queso fresco, se trata de queso que se puede consumir una vez producido, no curado, por lo que es muy blando. Por esta razón, la cantidad de agua será mayor y la de grasa menor. El mayor inconveniente es que dura muy poco.
    • Los quesos denominados tiernos son aquellos que llevan un periodo de curación superior a los 7 días. También tienen gran cantidad de agua y menos grasa. Se deterioran de forma rápida.A partir de los 30 días ya se trataría de quesos con un proceso de maduración y se clasifican en:
    • Semicurado, se deja en cámara de 20 a 35 días, y es más seco que los anteriores pero con un sabor más fuerte y una textura más sólida.
    • Queso curado, con una maduración de entre 45 a 105 días, ya es muy graso y con poco agua, no especialmente indicado para las personas que siguen una dieta. Su sabor es más fuerte.
    • Queso viejo, madurado entre 100 y 180 días, con una textura rígida y un sabor muy intenso, apenas contiene agua.
    • Queso añejo, más de 270 días
    • Queso madurado con mohos, es decir azules, se clasifican no por tiempo sino por materia grasas.

Por su elevada cantidad de proteínas favorecen el desarrollo muscular, recomendado en la infancia y adolescencia. Aporta calcio, beneficioso para los huesos. También contiene fósforo yodo y zinc. Al ser un alimento fermentado ayudar a regular la flora intestinal.

 

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