Los nuevos hábitos en alimentación han configurado un nuevo perfil de consumidor que exige productos adaptados a su estilo de vida, cercanía y digitalización, según el estudio realizado por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) con motivo del Día Mundial de los Derechos del Consumidor, que se celebra el 15 de marzo.
En lo que respecta a la evolución demográfica, destaca el aumento de la esperanza de vida y el consiguiente incremento de las personas mayores, así como el mayor número de hogares con un solo miembro y unidades familiares pequeñas.
El supermercado de proximidad responde a la demanda de cercanía, de productos adaptados, de precios competitivos y de servicio que necesitan los mayores de 64 años, un grupo social cada vez más numeroso y cuya relación es de 116 por cada 100 menores de 16 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

«Según el informe, los tres principales parámetros que influyen en los hábitos de consumo tienen que ver con la demografía, la urbanización y la digitalización.»

Asimismo, el número de hogares de una única persona alcanzará el 28,6% en 2031 y los de dos personas el 32,1%. Según Asedas, el grupo de los ‘singles’ y unidades familiares pequeñas también demanda una alimentación sana, fácil de preparar y consumir, de volumen y tamaño más reducido, a buen precio y con características como un empaquetado sostenible y adaptado a las cantidades que realmente consume, en un contexto en el que la conciencia de rechazo al desperdicio alimentario cobra fuerza.
La vida urbana implica, por su parte, la creación de nuevas tiendas de proximidad a las que acceder sin necesidad de vehículo privado, el incremento del e-commerce y una oferta adaptada a una población con poco tiempo para cocinar –que empuja al crecimiento de productos de cuarta y quinta gama– y con un gran interés por los productos saludables.

«El consumidor digital se interesa en cuestiones como la información nutricional de los alimentos o la sostenibilidad medio ambiental.»

Por último, el nuevo consumidor se define por estar «altamente digitalizado». En este sentido, tiene a su disposición una gran cantidad de información, lo que supone un incentivo para incrementar los niveles de competencia y eficiencia en la cadena alimentaria.
El consumidor digital también se interesa en cuestiones como la información nutricional de los alimentos o la sostenibilidad medio ambiental y busca diferentes canales de contacto con el supermercado en los que obtener esta información, según el informe.
La asociación considera que el modelo de distribución en España, cuyo pilar es el supermercado de proximidad, «responde a las características y demandas del consumidor actual y lo hace asegurando su derecho a una oferta completa y equilibrada de productos de alimentación e higiene con los mayores estándares de calidad, seguridad alimentaria y precios muy competitivos».
El director general de Asedas, Ignacio García Magarzo, considera que el acceso a la alimentación que permiten los supermercados españoles gracias a la proximidad es posible gracias al «alto nivel de eficiencia del modelo».
«Una red logística eficiente que permite reducir las distancias entre el campo y la mesa es una de las claves de su éxito», afirma, y añade que «esta posibilita llevar muy cerca del consumidor productos de máxima calidad en un tiempo récord».
Las empresas de Asedas cuentan con más de 18.500 puntos de venta en toda España, con más de 8.000 productos diferentes de media.

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