Que la medicina sea tu alimento y el alimento, tu medicina. Este postulado fue obra de Hipócrates de Kos, considerado el padre de la Medicina y, aunque tenga más de 2.000 años de antigüedad, su vigencia parece estar intacta. Según Alipio Gutiérrez Sánchez, presidente de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), “unos buenos hábitos de alimentación y la práctica de ejercicio físico pueden prevenir hasta un 40 por ciento de los casos de cáncer”.
Por este motivo, y para informar a médicos y pacientes de la importancia de comer bien y enseñar unos buenos hábitos alimentarios, Antonio Luis Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y Jesús Román Martínez, presidente de la Fundación de Alimentación Saludable, han publicado el libro Recomendaciones de alimentación para pacientes oncológicos: Avances en Alimentación, Nutrición y Dietética.
La obra, explica Villarino, es una recopilación de “respuestas claras y útiles a las múltiples preguntas que cada día aparecen en relación con la alimentación de estos pacientes”, y en su elaboración han participado expertos en Oncología, Nutrición y Alimentación. Además, cuenta con el respaldo de agrupaciones como la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) o la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

«Tener una buena alimentación, como la que ofrece a dieta mediterránea, puede prevenir el cáncer.»

Uno de los principales problemas que se dan en estos casos, explica Román, es la existencia de “mucha información y opiniones sin contrastar, sobre todo en internet, algo que al final termina por confundir a los pacientes”; por eso, afirma el experto, “este libro constituye el único documento en castellano que ofrece soluciones a la problemática específica española de personas con cáncer a la hora de comer”.
El especialista afirma que un paciente oncológico sufre muchas complicaciones relacionadas con la alimentación, dificultades que van desde problemas para masticar, tragar, vómitos, náuseas y estreñimiento, hasta alteraciones en el apetito y en la forma de percibir los alimentos, que a muchos pacientes con este problema, afirma Román, “les saben a metal, por lo que dejan de comer”.
El documento es una reivindicación de la dieta mediterránea, pues, como explica el experto, “hoy sabemos que comer normal, como lo hacían nuestras madres en los años 60, sin exceso de grasas y azúcares, previene el cáncer, que está relacionado con la obesidad”. Existe una problemática en este sentido, ya que según el Estudio Prospectivo Europeo sobre Dieta y Cáncer, España ocupa el tercer lugar de los países de la cuenca del Mediterráneo, detrás de Grecia e Italia, en seguimiento de esta dieta, algo que los expertos y colaboradores del libro han insistido en criticar, demandando que aumente el consumo de estos productos.
El libro, aseguran los expertos, supone otra novedad, el hecho de tratar los hábitos relacionados con la alimentación, y no con la nutrición. El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos, matiza esta diferencia argumentando que “el proceso de alimentación es previo al de nutrición y empieza cuando el individuo decide qué producto comprar, es decir, todo aquello que puede hacer de forma voluntaria; en cambio, los procesos de nutrición no se controlan, son automáticos, del organismo”.
El consejero ha insistido en la necesidad de personalizar y ha asegurado que “no existe el cáncer, sino los pacientes con cáncer, así que tampoco existe una alimentación para diabéticos o para pacientes oncológicos, sino que dependerá de cada paciente, algo que el libro recoge a la perfección y de forma muy clara”.

Es importante informar al paciente

Una de las principales dificultades con las que se encuentran los pacientes oncológicos es la falta de información. Según Cristina de Lorenzo, una de las colaboradoras del libro y miembro del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario, asegura que “la formación y la información ayudan a quitar miedos y a resolver problemas”. De Lorenzo denuncia que la gente “estaba muy necesitada de recomendaciones  relacionadas con los hábitos alimentarios, como hacer que la comida sea atractiva o comer en familia y acompañado”.

“No existe el cáncer, sino los pacientes con cáncer, así que tampoco existe una alimentación para diabéticos o para pacientes oncológicos, sino que dependerá de cada paciente.»

La experta considera un error “separar los horarios y la comida de pacientes con diabetes u oncológicos de los del resto de la familia, es decir, preparar algo especial para ellos, cuando esto, además de negativo, es innecesario”. Publicaciones como ésta, dicen sus creadores, ayudan a fomentar una idea, que es importante vivir más, más cantidad, pero siempre con calidad.

La mejor defensa ante el cáncer, comer

Uno de los objetivos que se persiguen con el libro es que los pacientes oncológicos entiendan la importancia de comer y, sobre todo y más importante, la de no perder el gusto por la comida, ya que, según se afirma en el libro, un paciente malnutrido eleva el riesgo de gravedad de esta enfermedad. Algunas de las recomendaciones para evitar esta situación son:

  • Tener disponibles los alimentos favoritos: Hay que asegurarse de que se trata de alimentos que se pueden ingerir aunque el paciente no se encuentre bien. Es recomendable cocinar con antelación y congelar estos productos en porciones de una ración.
  • Comprar alimentos que sean fáciles de preparar.
  • Solicitar ayuda al entorno para cocinar y hacer compras.
  • Comer bien antes de un tratamiento con quimioterapia: En el caso de que sea necesario acudir a esta opción, es importante comer bien antes de que comience la terapia para aumentar la energía y mejorar los patrones de sueño.

Alexis Romero
Fuente: dmedicina
Fotografía: dmedicina
http://www.dmedicina.com/enfermedades/cancer/2016/02/04/alimentacion-clave-tratamiento-pacientes-cancer-109112.html