Según los resultados de una encuesta realizada por BEUC (Organización Europea de Consumidores), cada vez hay más consumidores europeos que están motivados por las preocupaciones ambientales para seguir dietas más sostenibles, pero tienen problemas para ello, la poca disponibilidad de determinados alimentos, la falta de información o los precios más elevados, son obstáculos que la Unión Europea de momento no ha solucionado.

«Un informe concluye que los consumidores de la UE tienen problemas para seguir dietas más sostenibles.»

La encuesta se llevó a cabo en 11 países comunitarios dos semanas después de que la UE presentara su Estrategia del Campo a la Mesa (Farm to Fork Strategy), según los resultados, un 42’6% de los encuestados manifiesta que las preocupaciones ambientales tienen alguna influencia en la dieta, un 16’6% asegura que tienen un gran peso en sus hábitos alimenticios, por lo que más del 50% de los encuestados están dispuestos a cambiar su alimentación por razones de carácter medioambiental.

No se puede promover la alimentación más sostenible ante los impedimentos señalados, le toca a la UE realizar un esfuerzo para facilitar que la elección de alimentos más sostenibles sea sencilla. Sobre los motivos que impiden el cambio de dieta, el precio es el primero de la lista en casi todos los países debido a la oferta limitada y la amplia demanda. Sobre el acceso a la información, los resultados de la encuesta reflejan que un 57% de los encuestados quiere que se incluya de forma obligatoria la información sobre sostenibilidad en las etiquetas de los productos alimenticios.

«La poca disponibilidad de algunos alimentos, un elevado precio o la falta de información sobre el carácter sostenible de los productos alimenticios son trabas que impiden seguir dietas más sotenibles.»

Hay que decir que esta información, según este estudio, es eficaz para promover los alimentos respetuosos con el medioambiente, pero hay que añadir un obstáculo que la encuesta de BEUC no ha tenido en cuenta, que se tiende a subestimar de forma significativa el impacto medioambiental de los distintos tipos de alimentos. En el marco de la estrategia de la UE (Farm to Fork Strategy), la CE analizará el modo de armonizar las declaraciones voluntarias sobre sostenibilidad que aparecen en las etiquetas alimentarias, por otro lado, creará un modelo de etiquetado sostenible que se utilice por los países miembros y en el que se muestre información de carácter nutricional, social y medioambiental.

La UE cree que este etiquetado permitiría a los operadores del sector alimentario beneficiarse de las prácticas sostenibles y, en consecuencia, elevar progresivamente los estándares de sostenibilidad para terminar convirtiéndolos en una norma en todos los productos alimenticios que se comercialicen en la zona euro. La verdad es que, si esto llegara a materializarse tardaría bastante tiempo, recordemos que muchos puntos de la estrategia del campo a la mesa ni siquiera se han empezado a discutir. Otro tema que habría que reflejar claramente en el etiquetado propuesto es la trazabilidad, única forma de poder realizar un seguimiento en un laberinto muy complejo en el que los productos cambian de manos y países continuamente.

«Viendo el lado positivo, es un gran dato que casi la mitad de la población europea (según la encuesta) quiera seguir una dieta en la que predominen mayoritariamente los alimentos vegetales.»

Sobre el consumo de carne y productos lácteos, los resultados de la encuesta reflejan que reducir el consumo de estos productos es un desafío, algo más del 40% de los participantes manifestaron que habían reducido el consumo de carne y lácteos por las preocupaciones ambientales, pero también hay que decir que una tercera parte de los encuestados manifestaron que no estaban dispuestos a reducir el consumo de carne, lo que muestra que es necesario intensificar las campañas de concienciación. Pero viendo el lado positivo, es un gran dato que casi la mitad de la población europea (según la encuesta) quiera seguir una dieta en la que predominen mayoritariamente los alimentos vegetales.

Finalmente, destacar que BEUC apunta que la pandemia de COVID-19 ha sido clave para cambiar la forma en la que los europeos se alimentan, ahora son más propensos a elegir opciones más sostenibles. Hay que decir que en estas semanas de cuarentena, la comida casera y el incremento de la demanda de alimentos de proximidad han sido cuestiones destacadas, ya veremos si se trata de algo temporal o permanece en el tiempo. A través de este enlace (Pdf) podréis leer el informe completo realizado por BEUC.

Fuente: Gastronomía&Cía

 

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